El Club Knut

El Club Knut... Un anacronismo. El vestigio de un mundo desaparecido en el pozo de las transformaciones sociales. Una isla perdida en el espacio-tiempo de la Historia.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Club Knut... ¿Y qué demonios significa eso de "Knut"?

La palabra "knut" empezó a utilizarse hacia 1905 en el Reino Unido en sustitución del ya entonces anticuado "dandy", que había adquirido con el tiempo ciertas connotaciones peyorativas. Pero su vigencia fue muy corta; se empleó durante la llamada época eduardiana de aquel país.

El tipo está perfectamente caracterizado por los "zánganos" ("drones", en el original), nombre que P. G. Wodehouse les asignó en sus obras. El mundo de los knuts retratado por Wodehouse fue un mundo muy pequeño y se extinguió prematuramente. En palabras del propio autor:
Siempre fue un mundo pequeño: uno de los más pequeños que he conocido, como diría Bertie Wooster. En Londres estaba limitado al este por St. James Street, al oeste por Hyde Park Corner, por Oxford Street al norte y por Piccadilly al sur, con extensiones a distritos rurales por las casas de campo de Shropshire y otros deleitosos condados. Y ahora no sólo es ya pequeño, sino que ha dejado de existir.
Lo que convierte a los knuts wodehouseianos en figuras de un pasado muerto es que todos son simpáticos y joviales, amigos de todo el mundo. El knut eduardiano jamás fue un joven airado; se sentiría, quizás, algo mortificado si su mayordomo le viniera con quejas cada mañana, pero su actitud normal ante la vida era radiante. Era un tipo humilde y amable, que se sabía un asno pero esperaba que los demás no se lo tuvieran en cuenta; un tipo entrañable, que calentaba los corazones más pétreos. Ciertamente, se les podría reprochar que no fueran muy trabajadores, pero todos ellos estaban en condiciones de trabajar, si les apetecía hacerlo... pero ni que decir tiene que era francamente raro que les apeteciera, y preferían limitarse a vivir de las asignaciones familiares y existir en la belleza.

El devenir de la Historia provocó, con sus guerras mundiales, las crisis económicas y los impuestos sobre la renta y el patrimonio, el retroceso de la belleza y la pérdida de las asignaciones de esos simpáticos seres. Los  knuts, en consecuencia, parecieron haber arrojado la toalla y desaparecer de la gran escena del mundo. Ahora bien, a decir verdad, no podría decirse que éstos y su mundo desaparecieran por completo. Más bien evolucionaron, se transformaron. Así, ante la perspectiva de no obtener sus tres comidas diarias si no trabajaban para ganárselas, se apresuraron a replegarse y buscar trabajo; el resultado es que estos corazones jóvenes se transformaron en hombres formales dedicados a actividades lucrativas que enarcarían fríamente las cejas si les sugirieran robar un casco de policía en alguna carrera nocturna de embarcaciones.

Sí, los knuts aún existen en nuestro tiempo, pero no dejan de ser un anacronismo. Ya bien entrados en el siglo XXI, en estos tiempos en los que todo el mundo odia al resto del mundo, cualquiera que no desprecie a algo o a todo es un anacronismo. Una isla perdida en el tiempo.

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